miércoles, 30 de noviembre de 2011

Los días raros son muchos, y los días buenos... raros/ Mía.


Días grises, sin razón… Que se van y vienen, que existen, y de repente se desvanecen… En los que sientes que esconderse es la mejor manera de escapar, que el mundo se te queda corto para huir de tu propia cabeza, y que a pesar de que no quieras, hay algo que comprime tu alma y la hace permanecer dentro de un cuerpo débil y demasiado diminuto para tales ansias de libertad. Vuela, corre por favor, ya que yo no puedo, te dejo ir, ya no te quiero si no eres feliz. Me quedo demasiado pequeña a tu lado, y este mundo que consigue desordenar mi cabeza y mi ilusión se está volviendo contrario y loco, o yo estoy empezando a ver una realidad que ha pasado de ser traslucida a chocante y transparente. Darse cuenta de que vivimos en un mundo donde nos escondemos para hacer el amor mientras la violencia se practica a plena luz del día consigue ahogarme en un océano de lágrimas angustiosas…



Horas para que se termine el día… Y llegue otro día igual que el de hoy, y el de ayer.
Mía.

No hay comentarios:

Publicar un comentario