lunes, 12 de diciembre de 2011

Un manifiesto por recuperar la ilusión/ Mía.

Mi preciosa Clara:
Hoy me gustaría hablarle al mundo, preguntarle qué le está pasando, qué le ha pasado siempre, lo que le impulsa a seguir girando...
Que lo confiese, y que me lo preste...
Que el que me arrebató la ilusión me la devuelva, la quiero conmigo otra vez... Quiero perseguir mis sueños, pero si me cojen por los pies no avanzo...
Que los reyes magos me traigan la libertad, porque el corazón se me desmorona, y una vez te quitan lo que más aprecias ya no hay nada que te mantenga serena, y las lágrimas cuestan de contener, y la debilidad se muestra delante del que te hace sufrir, delante del que te quita y te prohibe, y te separa de tu alma...
Que alguien -quien sea- vuelva a confiar en mi. Que alguien que piense que vale la pena me diga que luche, que siga, que hay cosas por las que pelear, y que si un sueño existe es por algo, y no te pueden quitar esa felicidad de vivirlo, de acariciarlo, de querer alcanzarlo.










Hoy eres testigo de la desesperación de un amor ahogado, esto es una confesión hacia ti y hacia mis sueños, un grito inseguro que les pide volver. 
Porque ya no creo en nada y mi ilusión se agota, nunca quise ser un robot, un clon, un individuo más entre un millón que habla del tiempo y de lo mal que está España en estos momentos. 
Hay tanto mundo hay fuera... solo quiero saborearlo y dejar un poco de perfume a cada lugar que me enamore. 
(Un kitkat: porque el olor de una persona a la que amas es aquel que permanece en la almohada durante un día cuando se ha ido -día que te pasas lo más cerca posible a esa almohada- y que solo recuerdas y reconoces cuando esa persona vuelve... Tenía que decirlo)
Mundo, paises, lugares desconocidos... Pegarme vuestra fragancia al cuerpo -por favor y gracias-.











Mía.

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